Simplemente aquí encontrara ,Música del genero folclórico principalmente de Argentina ,pero también de otras latitudes de América y el Mundo . Deseo que este sea un espacio donde se compartan anécdotas , Historia y sentimientos sobre la Noble Cultura que emana del Pueblo . Encontraran algunos Vídeos realizados por mi y otros recopilados. Espero se sientan cómodos todos los que visiten este sitio.
jueves, 15 de diciembre de 2011
El otro Surco
El otro surco from Miradanomade on Vimeo.
jueves, 6 de octubre de 2011
Don Cirilo Bustamante Poeta Criollo
Don Cirilo Bustamante nació en 1917 en la zona rural de Quehué, provincia de La Pampa. Labró una profusa trayectoria como autor, con once libros editados, todos de poesía “campechana” —como él gustaba definirla—: “Pedazos de Pampa”, “Sentir de mi tierra” (1976), “Desde mi rancho” (1989), “Deshojando recuerdos” (1982), “Brisas campechanas” (1996),”Vivencias camperas” (1998), “Pegando la vuelta” (1999),”Desde mis pagos” (2000),”Bordeando caminos (2001), “Pialando distancias” (2002),”Cortando rastros” (2004).
En cuartetas y décimas gauchescas de sencilla construcción pero de honda raigambre pampeana, don Cirilo, a lo largo de su vida fue volcando su sensibilidad y su plena identificación con el mundo y el ambiente de trabajo campesino de sus padres, de puesteros y peonada. En su adolescencia y juventud fue un peón de campo a quien sus padres le enseñaron las primeras letras, para terminar su escuela primaria rindiendo libre el sexto grado, cuando residía en Chacharramendi.
En 1945 es designado Juez de Paz de Limay Mahuida, cargo que ocupó por ocho años, y luego pasó con esa función a Chacharramendi. Se casó en 1946 con Rosa Becher con quien tuvo tres hijos. En San Martín, La Pampa, fue Secretario -Tesorero de la Municipalidad y luego Gerente de la Cooperativa de Electricidad. En 1960 gana por concurso un cargo administrativo en el Juzgado Penal de Río Negro, con asiento en Viedma, y posteriormente cumplió otras funciones en la Administración provincial.
A pesar de estos trabajos urbanos que hizo don Cirilo, el amor por su terruño y la influencia de la vida rural, con sus paisanos, sus oficios, sus penares y su cosmogonía de la distancia y la soledad, modelaron indeleblemente su espiritualidad y su sentir poético.
El 12 de octubre de 2005 el poeta falleció en Viedma, a los 88 años.
Algunos de sus versos:
Entre milongas y estilos...
Me aclimaté versiador,
apenas pisé las huellas;
y caminando por ellas
me comprendí emprendedor...!
¡De este modo su valor
tomaron el primer filo;
y sin ser un refucilo
más tarde con mis esfuerzos...!
¡Fui desvirando los versos
entre milongas y estilos...!
Por eso es que voy cruzando,
tierra adentro, travesías;
y volcando mi poesía
por lomas que voy bordeando...!
¡Ellas me van orientando
el rumbo a los pagos viejos;
que mantienen el reflejo
de esa estirpe que se olvida...!
¡Y que siendo ya vencida
atrás va quedando lejos...!
Mi flete sigue tascando
el freno con paso lerdo;
y las riendas del recuerdo
las voy de a poco aflojando...!
¡Miro adelante observando
ese cambio que ha venido;
ya no se escucha el balido
de la hacienda que es arreada...!
¡Ni el relinchar de manadas
cuando el enlace han sentido...!
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Le fue ganando a mi gente,
sus lugares el progreso;
y quedando así, por eso
nuestros campos diferentes...!
¡Con mis versos le hice frente
a ese borrar de memorias;
y con los restos de historias
que caminando encontraba...!
¡El alma se me llenaba
de soplos llenos de gloria...!
Por eso, es que voy cruzando,
caminos y travesías:
y llevando como guía
los pagos que voy andando...!
¡Y así arraigao y versiando
desde las sierras al llano;
sigo entregao a las manos
de las milongas y estilos...!
¡Sacándole siempre filo
a ese sentir campechano...!
¡Prenda gaucha!
Sos la prenda codiciada,la más gaucha de las chinas;
ave canora que trina
en las claras alboradas...!
¡Sos cadencia modulada,
de una milonga campera;
llanura de una pradera
plasmada de mil ensueños...!
¡Flor delicada, sin dueño,
pial de “volcao” puerta afuera...!
Sos comarca sos querencia
y el suave sabor de un beso;
la ternura de un regreso
con el final de una ausencia...!
¡Sos la emotiva presencia
que el afecto sintetiza;
paloma que se desliza
en el vuelo en las alturas...!
¡De la tarde la frescura
con su perfume y su brisa...!
Sos la caricia envolvente,
entradora y sin falsías;
el perfil de una poesía
que expresa lo que se siente...!
¡La que saluda sonriente
con un apretón de manos;
la que canta desde el llano
y mantiene con dulzura...!
¡A toda la savia pura
de aquello que es campechano...!
¡El nativo...!
El nativo fue el primeroque nuestra tierra habitara;
y el coraje demostrara
con su lanzazo certero...!
¡Así los tiempos vivieron
en toldos que levantaron;
la caza que practicaron
fue como ley en su vida...!
¡Y en costumbres compartidas
unidos se gobernaron...!
Pero un día, sin pensar,
gente blanca les llegó;
y la quita comenzó
a cada uno su lugar...!
¡Quizo entonces evitar
aquella acción traicionera;
y en esa lucha que hiciera
en defensa de lo suyo...!
¡Solamente en el barullo
salió venciendo el de afuera...!
Y el llevó las de perder
a pesar de su coraje;
porque en su sangre salvaje
le faltó modo de hacer...!
¡Y así se lo pudo ver
sin tierra, espacio ni nada;
de manera esclavizada
en eso que dueños fueron...!
¡Hasta que al fin los corrieron
a zonas desamparadas....!
¡El nativo...!
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Y allí quedó despojado,
nada le reconocieron;
y como malo lo hicieron
de igual modo fue tratado...!
¡Con costumbres manejado
que no había conocido;
pero como hombre sufrido
no tuvo más que aceptar...!
¡Y de maneras cambiar
a lo que había aprendido...!
Pero hoy que todo ha pasado,
que aquello ha quedado atrás;
que nativos ya no hay más
porque son civilizados...!
¡Que en el nivel alcanzado
más después que se entregó;
en el ambiente quedó
con un tipo campechano...!
¡Y que tendiendo la mano
con lo nuestro se hermanó...!
Aqui puede descargar algunas de sus Obras:
A Campo abierto (2005)
Fuente:
http://www.cirilobustamante.com.ar/
lunes, 26 de septiembre de 2011
José Franchini
BUENOS AIRES 31-VII-1912 / 31-I-1984 |
| Nació en Buenos Aires, el 31 de julio de 1912. A la edad de ocho años, comenzó a estudiar guitarra con su tío Roque Amendolari, continuando sus estudios con el maestro Eduardo Amestoi, y en música y composición con los maestros Cesari, Carumpio y Vicente Demarco. En 1932, ya era un concertista reconocido en Argentina, Domingo Prat en su Diccionario de Guitarristas lo menciona como un nuevo valor de la guitarra Argentina. Realizó conciertos en Buenos Aires y extensas giras de conciertos nacionales e internacionales. En 1932, creó el primer quinteto argentino de de guitarras. En 1993, creó el cuarteto infantil femenino (único en su época), que actúo en Radio Belgrano, Radio Mitre, Radio Porteña y Radio Callao. En 1934, integró el cuarteto de guitarras del cantante Agustín Magaldi, con el nombre de José Frankie, su incorporación al cuarteto tuvo gran importancia ya que creó un nuevo estilo en la forma de acompañar cantantes, dando un marco musical más rico en expresión y sonoridad. También actuó junto a los cantantes Edmundo Rivero, Azucena Maizani y Rosita Quiroga |
| Como compositor ha realizado una importante producción de obras para guitarra dedicadas a su discípulo Néstor Benito, Preludios Nº1, Nº2, Melodía, Suite "Las Pampas" compuesta en 1979 y Danzas de la Tierra Roja Nº1, Nº2, Nº3 compuestas en 1980, fueron estrenadas y grabadas por Néstor Benito con gran éxito en los CDs. OBRAS, La Guitarra en la Argentina, Guitarra Sola editado en México y Ten String From Heaven y Néstor Benito - Guitar, editados en U.S.A. En música popular compuso tangos, milongas, estilos y valses que tuvieron mucha trascendencia en Argentina, Por el Mismo Camino (tango), Solo para TI (vals), Zulma (canción rusa), Liberata (milonga - candombe), Casi Hermanos (milonga), Arco Iris (estilo), Al Último Bohemio (tango) aún no ha sido estrenado. |
sábado, 20 de agosto de 2011
Lauro Viana Poeta Criollo y Tandilense
lunes, 15 de agosto de 2011
Juan Alfonso Carrizo uno de los más grandes investigadores de la tradición oral Argentina
[Juan Alfonso Carrizo] El gran investigador, recopilador y docente Juan Alfonso Carrizo nació el 15 de febrero de 1885 en San Antonio de Piedra Blanca - hoy Fray Mamerto Esquiú- provincia de Catamarca.
Se desempeñaba como preceptor de escuela y cuando comenzó con su tarea de recopilación, y encontró en los doctores Ernesto Padilla y Alberto Rougés el apoyo necesario para poder solucionar sus problemas laborales con los de investigación, recopilación y catálogo de las obras obtenidas.
Uno no toma verdadera dimensión del faraónico trabajo de Carrizo, entendiendo que en el medio de transporte más impensado (carretas, caballos, mulas) llegó a lo más recondito de la campiña y los cerros para obtener un tesoro de letras que estaba en el paso final de su agonía. Cada viaje representaba días y hasta semanas, luego su clasificación, tanto o más extensa que su recoplaciones, lo que hicieron de Carrizo un viajero incansable por más de 20 años.
Publicó en 1926 el Cancionero Popular de Catamarca, que contenía 156 romances y canciones (la mayor parte décimas) y 1477 coplas además de rimas infantiles.
En 1933 se edita el Cancionero Popular de Salta con 4.372 piezas y en 1935 el Cancionero Popular de Jujuy con 4.059 coplas.
A éstas, siguió en 1937 el Cancionero Popular de Tucumán en dos tomos con 2.581 piezas y en 1942 el Cancionero popular de La Rioja en tres tomos con 5.697 coplas.
En 1943 fue designado director del recién creado Instituto Nacional de la Tradición.
Antes en 1940 había anotado el Cancionero Popular de Santiago del Estero compilado por el Dr. Orestes Di Lullo.
En 1958 publicó Historia del Folklore Argentino (fue una de las pocas ocasiones en que usó la palabra Folklore: prefería utilizar tradición).
Este artículo es un homenaje a quien, con su trabajo y andanzas, deteniéndose en los rancheríos y haciendo vida común con las gentes del campo y los pueblos para que le dictaran las coplas y cantares que conocían, contribuyó a un mayor conocimiento de la poesía y cantares tradicionales.
Murió el 18 de diciembre, de 1957 en San Isidro, provincia de Buenos Aires, como uno de los mas grandes entre los investigadores de la poesía y los cantares tradicionales argentinos.
Sabías que…? Juan Alfonso Carrizo hizo la más grande colección de cantos populares que existe en idioma español
La Yapa... Apolinar Barber
Y dentro de este mismo espacio queremos resaltar a un colaborador incansable e invaluable en las recopilaciones... nos referimos a don Apolinar Barber, a quien Juan Alfonso Carrizo dedicó largas páginas de la introducción de su "Cancionero" de Tucumán, con franca admiración y agradecimiento. Barber (1845-1936) era un interesantísimo personaje. Hijo de una tucumana y de un español capturado en la batalla de Campo de las Carreras, en su juventud fue aficionado a la guitarra y al canto. Como los guitarreros profesionales de entonces mezquinaban la letra de sus décimas, Barber se puso a la tarea de anotarlas en un cuaderno, pero desgraciadamente anotaba solamente décimas, como informa Carrizo, pero "no aprendía vidalitas ni relaciones (coplas) porque estas composiciones eran para cantores de bailes, esto es para cantores de segundo orden". El valioso cuaderno desapareció, pero Barber, con casi 90 años pudo rescatar de su memoria el acervo y "legó a la posteridad más de 4.000 versos, que vienen de lo más hondo de la tradición nacional a reflejarnos el alma lírica y cristiana del pueblo".
Al comentar su muerte, Alberto Rougés decía, en carta (12 de octubre de 1936) a Ernesto Padilla: “Comparto tu emoción ante la desaparición. de Barber, quien ha sido el símbolo de una época y de una concepción de la vida humana"
Fuente: http://www.folkloredelnorte.com.ar/creadores/carrizo.htm
miércoles, 10 de agosto de 2011
AWKA LIWEN - REBELDE AMANECER
http://www.awka-liwen.org/
AWKA LIWEN
Por Oscar Ranzani
Dirección: Mariano Aiello y Kristina Hille.Autoría y guión: Osvaldo Bayer, Mariano Aiello y Kristina Hille.Narración: Osvaldo Bayer.Fotografía y Montaje: Mariano Aiello y Kristina Hille.Producción: Macanudo Films-Mariano Aiello.Música original: Tremor-Leonardo Martinelli.
Después de la humillación hispánica que sufrieron los pueblos originarios en territorio argentino, al año siguiente a la Revolución de Mayo, Juan José Castelli proclamó el fin de la servidumbre indígena en el histórico documento de Tiahuanaco, dejando escrito que aquella gesta patriótica también se había hecho para los pueblos originarios y que “con ellos tenemos que trabajar, aprender de su cultura” y “conectarnos con el amor a la naturaleza de esos pueblos”. ¿Dónde quedaron, entonces, esas ideas en un país que tuvo distintos planes de exterminio contra los indígenas a lo largo de su historia y en el que la oligarquía terrateniente se apropió indebidamente de sus tierras? Este es uno de los tantos interrogantes que deja planteado el documental Awka Liwen, escrito y narrado por el escritor y periodista Osvaldo Bayer, y dirigido por el abogado y cineasta argentino Mariano Aiello y la politóloga alemana Kristina Hille. Awka Liwen significa “Rebelde amanecer” en idioma mapuche. Y de algún modo, este film busca rebelarse a la “historia oficial” sembrando una luz de entendimiento en ese horizonte oscuro del pasado argentino.
Este documental es también una verdadera clase de historia. ¿Y qué mejor que Osvaldo Bayer para contarla? Haciendo uso de una verborragia seductora para el espectador, el autor de Los vengadores de la Patagonia trágica va desgranando diversos comentarios históricos, trazando un relato armonioso que se complementa con testimonios de historiadores como Felipe Pigna y Norberto Galasso. Pero Awka Liwen no es un documental de cabezas parlantes: sólo en su justa medida opinan también especialistas cuando el tema lo requiere. Y el relato de Bayer se entrelaza con un material de archivo que le aporta su cuota de documento histórico.
A lo largo de casi ochenta minutos, Awka Liwen va mostrando que antes del genocidio de Julio Argentino Roca, eufemísticamente denominado “Campaña del Desierto” –aunque las tierras usurpadas a los indígenas eran en su mayoría fértiles– hubo otras campañas como, por ejemplo, la que llevó adelante el gobierno de Bernardino Rivadavia entre 1826 y 1827, a través del coronel prusiano Federico Rauch, que buscó exterminar a los indios ranqueles. Y planes que sólo entraban en la mente de un delirante como la famosa Zanja de Alsina, que proponía dividir el territorio argentino a lo ancho a través de una enorme zanja, de modo que si los aborígenes intentaban pasarla se quedarían sin ganado, ya que las vacas no podrían saltar. Luego llegaría, sí, el exterminio de Roca en el que se calcula que murieron entre 10 mil y 14 mil indígenas. Y el film demuestra que, a través del exterminio, se hicieron negocios turbios con sus tierras.
Y si de negocios se trata, hay que mencionar que Awka Liwen efectúa una profunda denuncia contra los terratenientes. Basta comprender que por aquella época el primer presidente de la Sociedad Rural Argentina, José Martínez de Hoz (el bisabuelo del ministro de Economía de la dictadura 1976-1983) obtuvo 2,5 millones de hectáreas, un territorio que, dice Bayer, era más grande que El Salvador, habitado por seis millones de personas. Para establecer una relación entre pasado y presente, Awka Liwen también menciona que los Benetton compraron en las postrimerías del siglo XX, 900 mil hectáreas, una superficie catorce veces mayor que la de Singapur, que podría habitarse por nada menos que 154 millones de personas. Ese pasado terrateniente queda relacionado con el actual presente agropecuario. Por eso el documental recuerda el conflicto de las retenciones de 2008 para entender cómo la oligarquía siempre se aprovechó de los territorios ancestrales y cómo obtuvo ganancias extraordinarias en la lucha por la distribución de la riqueza. Y todo esto sostenido por un feroz racismo estructural que se hizo carne en muchos sectores de la sociedad argentina, del cual fueron víctimas los pueblos originarios.
jueves, 28 de julio de 2011
Mienten , Poema de Evaristo Barrios
Te dirán que el gaucho ha muerto
y que se jué con su gloria, que
buscó pago en la historia y el
olvido lo ha cubierto. Y te dirán
que no es cierto todo lo que te
han contao, que al ejército
adiestrao enfrentaba con orguyo
¡pa' hacer libre al suelo suyo su
tesoro codiciao!
Y el gaucho, con sus facones, con
su coraje, de frente, demostró ser
más valiente que el que peleó con
cañones. Templó su fe con canciones
que llevaban, donde fueran,
la consigna: que vencieran,
porque era justa la guerra
pa' dejar libre la tierra
a los que después vinieran.
Pelearon pa' que no hubieran,
en la nueva Patria, reyes
y que los hombres, por leyes
en todo se dirigieran.
Pa' que los pueblos hicieran
culto de la libertad
y fue por tal voluntad,
por su tesón y audacia,
¡que impone la Democracia
pa' bien de la Humanidad!
Y fue resuelto diciendo
mientras bramaba el cañón:
«No me importa cuántos son,
sino que vayan saliendo...»
Y a veces retrocediendo
y otras veces avanzando,
paso a paso fue dejando
como imborrables mojones
¡clavados por sus acciones
donde sucumbió peleando!
Por ello, nada pidió;
quiso romper las cadenas
y la sangre de sus venas
a torrentes derramó.
Pero después que sirvió
sufrió el amargo revés;
porque olvidó su altivez
y así fue paria en su tierra:
¡siendo el primero en la guerra
pa' ser esclavo otra vez!
Poeta, guitarrista, compositor , cantor y Payador
(1889 - 1959)
Las novedades de Buenos Aires vistas por un payador
El desafío de dos personas a través del canto o ejecutando instrumentos musicales, es cosa tan antigua como el hombre mismo. Tenemos noticias de que en la Grecia antigua se practicaba el contrapunto; también en Roma y en los países de Oriente; luego, entre los trovadores de Provenza; también lo hubo en la España medieval; y siglos después, de la mano de los conquistadores, llegaría hasta las tierras de América, expandiéndose por todo el continente.
En las regiones del Río de la Plata, el arte de la improvisación y del contrapunto cobró una fuerza extraordinaria. El criollo, cantor y guitarrero, hizo suya esta costumbre; la enriqueció y le dio características propias, incorporándola a su folklore. Durante todo el siglo XIX y los primeros años del XX los payadores vivieron su apogeo, pero a partir de 1910 comenzó un período de declinación. Se notó, por ejemplo, que no había surgido una generación de recambio. Los payadores morían (Betinotti en 1915, Nemesio Trejo y Gabino Ezeiza un año después, Curlando en 1917) sin investir discípulos directos.
Sin embargo, hacia esta época comienza a sentirse un payador que, si bien debe considerárselo como tardío, acabaría por convertirse en un firme continuador de la tradición. Se llamaba Evaristo Barrios.
Como un recuerdo antiguo, entre las neblinas de un frigorífico de Ensenada y las voces entremezcladas de un comité socialista, aparece este muchacho que tendría entonces poco más de veinte años y ya se defendía cantando. Lo que más deseaba Barrios era improvisar versos, aunque conocía perfectamente el panorama de esos años en que la edad de oro del payador parecía haber concluido. Por un lado, el tango ya se había establecido tanto en la ciudad como en el área rural bonaerense, ocupando el nicho que empezaban a dejar libre los viejos payadores; y por otro lado, el mismo público ya no consumía ni la misma música ni los mismos estilos poéticos de antaño. Seguramente, Barrios se planteó esto muchas veces, hasta que halló la respuesta; y esta respuesta fue luminosa: se dedicaría a describir las novedades porteñas, pero tal como se lo contaría un gaucho a otro gaucho. Un guante recogido de aquel "Fausto" de Estanislao del Campo.
La idea era eficaz. Buenos Aires, como ciudad cosmopolita y muy grande y avanzada, ofrecía casi todos los días alguna innovación tecnológica -hablamos de un siglo que fue vertiginoso en invenciones-; pero en el resto del país estas novedades podían demorar años en imponerse. Mientras que en la capital la vida cotidiana se veía transformada con la modernidad, para los pueblos chicos y para el campo ésta era totalmente fuera de lo común. Por ejemplo: una escalera mecánica. En la Buenos Aires de los años veinte eran algo corriente, de uso diario; pero para un peón de campo que viajaba a la capital por primera vez, subir por una escalera mecánica era todo un acontecimiento.
Barrios centró su atención en este tipo de hechos; por supuesto que exagerándolos y volviéndolos graciosos. El éxito fue inmediato. Durante los años veinte y treinta trabajó mucho en la radio y también publicó varios libros con sus poemas gauchescos, en donde abundaron páginas de este tipo; también dejó grabada una gran cantidad de discos.
Veamos un ejemplo, de un clásico suyo que se titula "La victrola" (1928). Aquí se cuenta su reacción ante un aparato capaz de reproducir la canción "encajonada" (grabada) en la "zanjita enrollada" (el surco) de una "rueda lustrosa" (el disco). Otra composición de Barrios es "El aeroplano", que grabó Virginia Vera, en donde un paisano queda totalmente estupefacto ante un "pajarito de lata" que remonta por los aires al patrón. Toda la peonada queda asombrada y temerosa viéndolo entre las nubes.
También está "El comedero amaestrao" (1930), que cuenta la moda que hubo en Buenos Aires de los bares automáticos donde se ponía una moneda en cierta máquina y ésta ofrecía a elección comidas, bebidas, café, helados. Es muy jocosa esta canción de Barrios: para explicar una hamburguesa, dice que es "un pan fresquito mordiendo un bife caliente". En "El cine conversador" (1931) un gaucho va al cine y se encuentra con que ya no es más mudo, sino sonoro. Ve el león de la Metro-Goldwyn-Mayer y se asusta; luego se asombra de todos los ruidos y los diálogos, y cuando en la película aparece una escena de campo, le grita a la pantalla para darle sus propias instrucciones al actor que hace de arriero.
Otro ejemplo: "En el Banco de Bostón" (1930), donde describe uno de los edificios más modernos que había entonces. Otro: "La rayotelefonía" (1923 y 1926), donde dice que captar sonidos del aire es "cosa de mandinga", aunque para la gente instruida no son sino ondas hertzianas.http://www.blogger.com/img/blank.gif
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Barrios se preocupó por comentar un partido de fútbol, un match de boxeo, el hipódromo, un viaje en colectivo, la calle Florida, una gran peluquería, el ascensor, la imponencia de la estación Retiro, el lunfardo, un mitin político y una operación de apendicitis con todos los adelantos de la medicina, aunque él insiste en decir que quedó "operao de apendicito". En "De Callao a Chacarita" (1931) relata un viaje en subte, y en "Pobrecito el Umbelisco" (1938) describe al monumento porteño.
Murió en el Uruguay y fue, como puede apreciarse, uno de los más singulares exponentes de la música popular, que desarrolló con un estilo personal muy entretenido que, hace ya muchos años, fue la delicia de nuestros mayores.
Autor de la Nota: Héctor Angel Benedetti
fuente de la nota http://www.todotango.com/spanish/creadores/ebarrios.asp
