Simplemente aquí encontrara ,Música del genero folclórico principalmente de Argentina ,pero también de otras latitudes de América y el Mundo . Deseo que este sea un espacio donde se compartan anécdotas , Historia y sentimientos sobre la Noble Cultura que emana del Pueblo . Encontraran algunos Vídeos realizados por mi y otros recopilados. Espero se sientan cómodos todos los que visiten este sitio.
Compañera de huellas y de vida confidente en las malas y en las buenas nada hay nuevo en tu mundo y en el mio creciste en la tierra de mi tierra y ya es viejo en tu mundo y en el mio que dormirá en la cuna de tierra de tu tierra
En agoreras noches de hastío la soledad me invade el alma entera y en el silencio tus notas cristalinas endulzan a mi canto con goteras y en el silencio tus notas cristalinas son arpegios de luz que se enponcho de tinieblas
Verás rejas sonoras con tu ojo vacio lagrimea el llanto de mi alma y salen enlutadas mis canciones como cuervos en rosarios de esperanzas y salen enlutadas mis canciones como potros de angel suaves y mojadas
Manantial de abrevar desilusiones pulperia que alcoholizo la esperanza silencio sepulcral de una capilla azufrando los diablos pa’ mañana silencio sepulcral de una capilla cuando elevo en su altar una preglaria
Llora guitarra llora ,porque el dolor porque el dolor , en tu madera se hace oración y por eso te pregunto: ¿guitarra que tengo yo?
La
guitarra de los gauchos Como
en el aforismo emersoniano el
gaucho no era más que
la mitad de sí mismo la
otra mitad era su guitarra parco
en palabras esculpía
en ritmo sus emociones y
las lanzaba por su boca reconcentrado
y profundo como
esos pozos que acuñan monedas
de cielo allá
en la hondura para
mirarse por dentro se
asomaba a ella como a un brocal y
a la cincha de sus cuerdas se
baldeaba pico afuera así
pulsándola se
pulsaba las propias entrañas de
ella sacaba flores para
las trenzas de su china y
hasta estrellarse con ellas la
noche del chiripá romántico
como era nacía
con una rasguera de guitarras galopándole
en la sangre la
guitarra era arrullo sobre
su rústica cuna y
cuando la adolescencia le
prestaba a su figura la
pincelada del bozo sobre el labio la
guitarra era
la primera mujer que
ceñía entre sus brazos con
ella contra el pecho inauguraba
sus actitudes de hombre por
eso amaba tanto los payadores se
hundía entre sus guitarras como
en una cueva de milagrerías y
afloraba desde ella como
desde una selva la
cabeza resonante de ritmos y
el alma estremecida de alas todos
los personajes más representativos de
la estirpe gaucha los
que podríamos llamar los
arquetipos de la raza desde
Santos Vega hasta
Don Segundo Sombra pasando
por Juan Cuello Martín
Fierro y Juan Moreira fueron
guitarreros y peleadores no
hay historias de gauchos flojos es
que para el gaucho el
hombre no valía sino
como afirmación de lucha de
ahí que alguna de las creaciones de
su guitarra primitiva fueran
exhaltación al coraje
El
malambo el
malambo se baila contrapunteando escenario
lógico: la pulpería suelta
la guitarra su ritmo bravío de
la guitarra se contagian las
rodajas de las espuelas cuyos
pinchos lo inoculan al piso de tierra que
enardecido por la inyección y
acobardado por los pinchazos se
rebela y quiere irse, alzándose en polvareda la
atención religiosa del auditorio tonifica
los músculos del bailarín la
misma pulpería se asoma al espectáculo por
la pupila dorada de la botella de caña que
tiembla en el mostrador el
bailarín en
un alarde imposible de agilidad zapatea
avanzando y retrocediendo con
pasos cortos y precisos fintea
con las espuelas como
para despistar de sus intenciones a
un rival imaginario arranca zapatea
avanzando y
sobre las barbas mismas del contrincante remata
la mudanza de un staccato con brío como
si quisiera remacharse
al piso para
hacerle pata ancha a una embestida pero
el malambo va más allá hay
mudanzas en que el bailarín sale
al medio cuchillo en mano y
al compás de la música lo
va chairando en la bota y
otras en que lo clava en el piso y
le zapatea alrededor como
en un grito salvaje de adoración enfrenta
la liturgia al terminar la
copa de caña que le valió la proeza es
como un cáliz que se alza en
la noche de coraje
La
Cifra la
cifra en cuyo galope heroico siguió
acuchillando el aire con
el grito engallado de las primas y
el rumor tumultuoso de las bordonas la
misma tragedia enorme que
ardió en el refucilo de los aceros y
vibró en el tronar de los trabucos cuando
en pos de una bandera que
el viento estaqueaba contra
la luz del cielo llevando
la muerte jineteando en
el filo de los corvos y
la victoria encandilada en
el filo de las moharras cruzó
cargando la montonera gaucha sobre
el silencio verde de la llanura percudida por
los clarinazos enronquecidos de
putear coraje la
cifra se usaba también para
cantar de contrapunto o
para acompañar historias o
relatos de sucedidos enancados
en ellos iban
estirando los pagos las
mentas de los matreros y
llegaban a los confines a
horrorizar las ranchadas los
estragos del malón la
cifra fue el mester de juglaría en
que se cantó gesto a gesto toda
la epopeya que la raza hilvanó
a coraje limpio para
el gaucho el
hombre no valía sino
como afirmación de lucha y
de ahí que
ninguno de los personajes de su literatura se
moviera en la naturaleza sino
que mas bien se
revolvía entre sus instintos
Vidalita Pero
es en la vidalita donde
la guitarra de los gauchos se
sale de entre la caja baila
sobre la llanura se
emponcha de sol mira
alrededor y
descubre el paisaje intuye
el arte y
se hace pintora y
aunque no ahonda en la naturaleza nos
da por lo menos su
reflejo la
vidalita es
auténtica pena india que
parece pintara describiera,
comentara musicalmente toda
la enorme tristeza toda
la angustia infinita en
que se abisma la pampa desde
que horrorizados
de su desolación la
dejaron abandonada para
siempre los horizontes
El
Estilo Como
una vieja tranquera galvanizada
de adioses toda
enmohecida de ausencias que
vuelve a abrirse una
tarde aceitada de regresos se
abrió la guitarra gaucha como
una ventana al cielo cuando
del fondo mismo de las edades haciendo
pie en el ancestro se
le asomaron las albricias de
un mundo nuevo y
así nació el
estilo como
otra guitarra con
bordonas de sangre vibrando
entre sus manos acordara
su temple a sus ardores pulsó
el gaucho ahora a una mujer y
descubrió el amor no
el amor que bramara en su instinto sino
el amor que sube de la entraña y
se hace humedad en los ojos silencio
en las bocas adoración
en las frentes y
al enfrentarnos los pechos nos
va prendiendo las almas como
con broches de luz y
en el rogar forastero del
estilo quejumbroso va
su amor esperanzado como
un cachorrito ciego aullando
sobre los rastros de
la mujer de sus sueños es
en el estilo profundo
de hondura psicológica donde
la guitarra de los gauchos raya
a la mayor altura en
él en
sus cuerdas afinadas de
urgencia inédita palpita
en potencia lo eterno el
estilo es el canto de la raza reclamando
el nido tibio donde
empollar la nidada que
ha de cumplirse en el tiempo el
estilo es el grito del institnto sutilizado
en lamento el
estilo llora
ausencias de mujer
La
Milonga Amenizando
las veladas de los descansos bajo
las constelaciones al
resplandor de la llama con
hipo de los candiles que
jadeando junto a la carreta como
en un cansancio de mil leguas borroneaban
de luz la oscuridad llegó
la guitarra al pueblo pero
desertó enseguida se
ahogaba entre los horizontes rotos le
lloraban los estilos nostalgia
de campo abierto le
dolían los malambos embrujados
de nazarenas se
refugió en el arrabal aledaño
a la llanura desde
allí se
asomaba al mostrador de los boliches a
respirar inmensidad o
salía de las tertulias borrosas a
refrescarse de atardeceres gauchos a
esa hora en que la noche recoge las estrellas y
allá atrás del horizonte las
va pasando a degüello para
ensangrentar la aurora y
como el hijo del gaucho sin
dejar de ser gaucho dio
en el compadre sin
dejar de ser gaucha la guitarra se
hizo orillera por
su gestión estética para
arrimar en el tiempo se
injertó de presente y
así retoñó la
milonga esa
garúa musical con que los payadores amasaron
el barro pampa de sus cachorros líricos y
a cuyo ritmo fácil en
los contrapuntos se
cruzaban de un viaje los temas claro con
dos arpegios engallados a un ritmo se
componía una milonga sencilla sencilla
y aguantadora como
para meterle con todas las cuerdas y
hasta que las velas no ardan como
le metía el negro gabino en
cuyos dedos la milonga fue toque de carga como
fue también astro
preponderante en la noche el
revés de su frente estrellada
por dentro
El
Tango La
guitarra imbuida
en los idilios románticos del suburbio se
enmaridó al acordeón porque
una noche medio
ebria de habaneras quien
sabe qué cosa le deslizó en las clavijas y
convertida en proletaria conchabada
en los boliches o
contratada en los bailes fue
mucho tiempo con él estrellando
de rancheras las noches del arrabal hasta
que grávida
de sones nuevos le
llegó el trance obligado y
un día de
entre sus cuerdas tendió sus alas el
tango cristalización
de cosmopolitismo que
amalgama entre su urdimbre la
bravura de las jotas las
impostaciones de la canzoneta la
alegría ingenua como
de percal floreado de la tarantela las
cadencias estiradas como
ponchos al viento de las vidalitas la
tristeza como de gauchos en
el atardecer de los estilos el
adiós que me voy llorando de las vidalas y
el a ver quién me pisa el
poncho de las milongas pero
de la misma manera como en el individuo por
encima de los caracteres asimilados en la cultura suele
primar absoluto el
sacudón del instinto así
también dominando
sobre todo el
conjunto de armonías nuevas el
viejo coraje racial se enseñorea único en
ese su ritmo bravío que
fija en los cuerpos actitudes procaces y
clava en las miradas carteles de provocación el
tango es el evangelio rojo de
los nazarenos de la puñalada que
andaban por la vida rezando en
sus guitarras sangrientas padres
nuestros al culto de la hombría el
tango es el lenguaraz que
traduce la profunda pena de
todos los tristes que
no saben llorar en
él llora el dolor de la madre por
el hijo que está en cama por
el mirar soslayado de desvíos inminentes de
unos ojos rantifusos y
gime la tragedia de
la sirvientita criada guacha a
quien un día tal
vez por equivocación le
trajo un hijo la cigüeña el
tango es la marsellesa en
que ruge sus dolores el suburbio o
es como un viento imenso que
inflando las almas las
revienta en un gesto requintado de hombría cuando
el taita del arrabal echa adelante su instinto y
arranca de la cintura para escoltar la bravata su
vieja daga de guapo afilada
de coraje
Pateando el estribo-Milonga - autor Omar M. Palacios
Sí, señores, ¡soy surero! desde el garrón a las clinas; un panal para las chinas, espadaña del nutriero. Cantor y serenatero, pájaro de alas inquietas; traqueteao como chancleta con esperencia crotera, di'antigua estirpe guerrera, dimana mi papeleta.
Hijo de Dios: imperfecto. Rindo culto a la amistad, el bronce de la verdad entropilla los afectos. Deshecho cualquier proyecto obsecuente, adulador; con reboque de señor disimulando el carancho: por limpio que sea el chancho, siempre es chancho y tiene olor.
Dulce guitarra española como carne de bagual; donde canta este zorzal, las calandrias hacen cola. Se atropellan las chingolas po'el asunto 'e las cuestiones; los cuervos y lechuzones me quisieran desplumar, y ¡qué apuro por cantar le ha dentrao a los gorriones...!
Aprendí en los redomones si hace frío y es temprano: ser precavido, liviano y dispuesto a los garrones. Entre matungos sobones que no gatillan las patas la dignidad se abarata y se empieza a desteñir. No es cuestión de confundir retreta con serenata.
Astuto como indio herido pa' mezquinar la persona, a la mentira embrollona en un mundo confundido. Soy de raíz definido, con flores y con espinas y mi conciencia Argentina no es chicharrón de vizcacha; y tampoco oveja guacha que la corren las gallinas.
Y ya pego la sentada pa' corcoviar al descuido: una torcida, un quejido y el estribo, una patada. Tengo cuchilla afilada en la zurda, poncho fino pa' cualquier bicho dañino sea de adentro o de ajuera, ¡y no tengo más bandera que el pabellón Argentino!
¡Charlatanes de cocina, me tienen medio pasao! y bastante repugnao señores de cartulina: el veneno que camina, el mediocre, el resentido, el ventajero, el bandido, orejeando los barullos que anda a salto de yuyo como el cuis: a los chillidos.
Y me molesta el bocón: puro jarabe de pico manejados del hocico como toros de galpón; son frágiles de opinión cuando la taba es culera. Pero de cualquier manera, como se han puesto baqueanos, se le revalsan las manos recorriendo las tramperas.
Mi hermano, herido en el ala, es un tigre que tranquea pero a ese naide lo arrea con un rebenque de chala. Cuando la patria echó mala dio la sangre sin cumplido; en las buenas abstraído, como daga amojosada, pero cuidao la patada del mancarrón distraído.
Los facones caroneros, las boleadoras, el lazo, lanzas, sable, trabucazo tosiendo los entreveros; lobunos, gateaos, overos, se jugaban escarciando, el tiempo de andar patiando tan solo para un rodeo cada gaucho es un museo con las armas descansando.
¡M'echo tierra sobre el lomo! igual que el toro empacao el musculo amartillao y el aspa con varios plomos. Si yo fuera mayordomo de mi país, a lo ancho, pondría guardacaranchos; y a lo largo: curanderas; un sapo en cada bichera y un chiquero pa los chanchos!
Nació en Buenos Aires el 14 de Noviembre de 1957, en el seno de una tradicional familia de criollos, y descendiente de artistas destacados, a modo de ejemplo se podría mencionar que es sobrino nieto de Don Juan Alais, primer Compositor y Guitarrista Argentino que interpretó Música Criolla en el Teatro Colón de Buenos Aires.
Su formación musical es netamente intuitiva, con el instrumento que lo acompaña a través de toda su vida, que es la Guitarra, destacándose no sólo por la interpretación personal de temas de variados autores, sino también por la autoría que aquilató a través de los años, con un estilo totalmente propio, personalizado e identificable. Entre sus obras se encuentran la Mazurca “Changa Noble”, la Ranchera “Vivo Como Canto”, la Milonga “Destino Trovero” y más.
Con apenas 15 años de edad comenzó su carrera artística con actuaciones en distintos programas radiales, como “Un Alto en la Huella” del recordado Miguel Franco; a partir de 1981 ocupó un espacio estable en “Folklore en 870” el programa de Horacio Alberto Agnese por Radio Nacional, durante cinco años. Claudio Agrelo es Padrino del programa radial “Hablando de Tradición” que creara y condujera durante tantos años el recordado Osvaldo Basteiro.
Durante los años 1987 y 1988 se presentó en los programas televisivos de Canal 2 “El Fogón de Argentino Luna” y por Canal 8 de Mar del Plata “El Vasco” de Víctor Abel Jiménez.
Su primera grabación data de 1983 y lleva por título “Tirando en Yunta”, continuando en 1984 en la empresa discográfica ECOSON con “Como Yo lo Siento” y “Desvelos”; a partir de allí desarrolla una carrera artística por distintos escenarios, que lo lleva a recorrer todo el país. A modo de ejemplo se pueden citar como actuaciones destacadas la del año 1995 en que fue Ganador Solista Masculino representando a la Provincia de Buenos Aires en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María (Córdoba); también fue ganador destacado en el Festival de la Juventud Gaucha en la Provincia de Salta.
Claudio Agrelo es autor de una Marcha dedicada al Héroe de la Patria General Martín Miguel de Güemes, titulada “Glorioso General”, que presentó en Salta en 1996 y que se encuentra registrada en el Registro de Marchas Nacionales y que el Regimiento de Caballería Ligero 5 “General Güemes” con asiento en la Ciudad de Salta y conocido como “Los Infernales de Güemes” adoptó como Marcha Representativa, para ser utilizada en los desfiles militares y fiestas patrióticas.
Claudio Agrelo es Socio Protector del Círculo Criollo El Rodeo de Puente Márquez; fue nombrado “Infernal Honorario” por el RCL5 “General Güemes” de Salta; y fue premiado por dos años consecutivos con el Premio Santos Vega a la Tradición Nacional como Mejor Cantor Solista en los años 2005 y 2006.
En el año 2005 Claudio Agrelo fue nominado a los Premios Gardel a la Música que entrega CAPIF, en los rubros “Mejor Album Artista Masculino de Folklore” por su CD “Vivo Como Canto”; y “Canción del Año” por su tema “Vivo Como Canto”. En 2006 obtuvo la distinción Castro Cambón que entrega la Biblioteca del mismo nombre. En 2008 fue convocado para los Paradigmas que se emite por Radio Nacional Folklórica. En marzo del 2009 se le entrega una mención especial en reconocimiento a la trayectoria, al aporte de la cultura morenense… “Florencia Molina Campos”.
Claudio Agrelo se ha presentado en importantes escenarios a lo largo y ancho del país, como en la Fiesta del Ternero en Ayacucho, la Fiesta Provincial del Caballo en Bragado, la Fiesta Provincial de las Llanuras en Coronel Dorrego, en el espectáculo “Argentina en Luján”, en la Sociedad Rural Argentina de Palermo, en la Sociedad Rural de Pergamino, en la Sociedad Rural de Las Flores, y en Pehuajó entre tantos otros lugares.
En la actualidad Claudio Agrelo cuenta con 22 Grabaciones Profesionales y más de 30 Años de trayectoria por la Huella de la Tradición Argentina.
Pateando el estribo- autor Omar M. Palacios
Sí, señores, ¡soy surero!
desde
el garrón a las clinas;
un panal para las chinas,
espadaña
del nutriero.
Cantor y serenatero,
pájaro de alas
inquietas;
traqueteao como chancleta
con esperencia
crotera,
di'antigua estirpe guerrera,
dimana mi papeleta.
Hijo
de Dios: imperfecto.
Rindo culto a la amistad,
el bronce de la
verdad
entropilla los afectos.
Deshecho cualquier
proyecto
obsecuente, adulador;
con reboque de señor
disimulando
el carancho:
por limpio que sea el chancho,
siempre es chancho
y tiene olor.
Dulce guitarra española
como carne de
bagual;
donde canta este zorzal,
las calandrias hacen
cola.
Se atropellan las chingolas
po'el asunto 'e las
cuestiones;
los cuervos y lechuzones
me quisieran desplumar,
y
¡qué apuro por cantar
le ha dentrao a los gorriones...!
Aprendí
en los redomones
si hace frío y es temprano:
ser precavido,
liviano
y dispuesto a los garrones.
Entre matungos sobones
que
no gatillan las patas
la dignidad se abarata
y se empieza a
desteñir.
No es cuestión de confundir
retreta con
serenata.
Astuto como indio herido
pa' mezquinar la
persona,
a la mentira embrollona
en un mundo confundido.
Soy
de raíz definido,
con flores y con espinas
y mi conciencia
Argentina
no es chicharrón de vizcacha;
y tampoco oveja
guacha
que la corren las gallinas.
Y ya pego la sentada
pa'
corcoviar al descuido:
una torcida, un quejido
y el estribo,
una patada.
Tengo cuchilla afilada
en la zurda, poncho fino
pa'
cualquier bicho dañino
sea de adentro o de ajuera,
¡y no
tengo más bandera
que el pabellón Argentino!
¡Charlatanes
de cocina,
me tienen medio pasao!
y bastante repugnao
señores
de cartulina:
el veneno que camina,
el mediocre, el
resentido,
el ventajero, el bandido,
orejeando los
barullos
que anda a salto de yuyo
como el cuis: a los
chillidos.
Y me molesta el bocón:
puro jarabe de
pico
manejados del hocico
como toros de galpón;
son
frágiles de opinión
cuando la taba es culera.
Pero de
cualquier manera,
como se han puesto baqueanos,
se le revalsan
las manos
recorriendo las tramperas.
Mi hermano, herido en
el ala,
es un tigre que tranquea
pero a ese naide lo arrea
con
un rebenque de chala.
Cuando la patria echó mala
dio la
sangre sin cumplido;
en las buenas abstraído,
como daga
amojosada,
pero cuidao la patada
del mancarrón distraído.
Los
facones caroneros,
las boleadoras, el lazo,
lanzas, sable,
trabucazo
tosiendo los entreveros;
lobunos, gateaos, overos,
se jugaban escarciando,
el tiempo de andar patiando
tan
solo para un rodeo
cada gaucho es un museo
con las armas
descansando.
¡M'echo tierra sobre el lomo!
igual que el
toro empacao
el musculo amartillao
y el aspa con varios
plomos.
Si yo fuera mayordomo
de mi país, a lo ancho,
pondría
guardacaranchos;
y a lo largo: curanderas;
un sapo en cada
bichera
y un chiquero pa los chanchos!
Relato en la voz de Juan José Güiraldes sobrino de Ricardo Güiraldes , ademas de defensor fue un difusor del Tradicionalismo ,Presidente Fundador de La "confederación Gaucha" también fue Militar (Comodoro) entre otras cosas , decía: "los hombres hacen hoy la tradición de mañana". Falleció a los 86 años en el 2003.
si quiere comprar la versión en cd aquí: http://www.confederaciongaucha.com.ar...
Consultas por discos:
Email o Correo: correo@confederaciongaucha.com.ar
Libro de Jose Hernandez "La vuelta de Martín Fierro".
Relato en la voz de Juan José Güiraldes sobrino de Ricardo Güiraldes , ademas de defensor fue un difusor del Tradicionalismo ,Presidente Fundador de La "confederación Gaucha" también fue Militar (Comodoro) entre otras cosas , decía: "los hombres hacen hoy la tradición de mañana". Falleció a los 86 años en el 2003.
si quiere comprar la versión en cd aquí: http://www.confederaciongaucha.com.ar...
Consultas por discos:
Email o Correo: correo@confederaciongaucha.com.ar
Sobre el autor del Martín Fierro:
José Hernández ( José Rafael Hernández ) Hijo de don Rafael Hernández y de doña Isabel Pueyrredón, nació el 10 de noviembre de 1834 en la chacra de su tío, Don Juan Martín de Pueyrredón, antiguo Caserío de Pedriel, hoy convertida en el Museo José Hernández (Partido de San Martín).
Este argentino nativo expresó diferentes talentos a lo largo de su vida: fue poeta, periodista, orador, comerciante, contador, taquígrafo, estanciero, soldado y político.
Comenzó a leer y escribir a los cuatro años y luego asistió al colegio de don Pedro Sánchez.
En 1843, cuando su madre falleció, su padre, que era capataz en la estancias de Rosas, lo llevó a vivir al campo por recomendación médica, ya que, a pesar de su juventud, se encontraba enfermo.
En el entorno campestre, José Hernández tomó contacto con gauchos e indios. Debido a su proximidad con ellos, tuvo la oportunidad de conocer sus costumbres, su mentalidad, su lenguaje y su cultura. Aprendió a quererlos, a admirarlos, a comprenderlos, y también, a entender sus dificultades en la vida cotidiana.
En marzo de 1857, poco después de fallecer su padre --quien fue fulminado por un rayo-, se instaló en la ciudad de Paraná. Allí, el 8 de junio de 1859, contrajo matrimonio con Carolina González del Solar. Tuvieron siete hijos.
Inició su labor periodística en el diario "El Nacional Argentino", con una serie de artículos en los que condenaba el asesinato de Vicente Peñaloza. En 1863 estos artículos fueron publicados como libro bajo el título "Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza".
En el orden legislativo se desempeñó como diputado, y luego, como senador de la provincia de Buenos Aires. Tomó parte activa con Dardo Rocha en la fundación de La Plata y, siendo presidente de la Cámara de Diputados, defendió el proyecto de federalización por el que Buenos Aires pasó a ser la capital del país.
En 1869 fundó el diario "El Río de la Plata", en cuyas columnas defendió a los gauchos y denunció los abusos cometidos por las autoridades de la campaña. También fundó el diario "El Eco" de Corrientes, cuyas instalaciones fueron destruidas por adversarios políticos. Colaboró además en los periódicos "La Reforma Pacífica", órgano del Partido Reformista, "El Argentino", de Paraná y "La Patria", de Montevideo.
En el orden militar actuó en San Gregorio, en El Tala e intervino en las batallas de Pavón y de Cepeda. Luchó además junto a López Jordán en Entre Ríos.
Debido a los continuos enfrentamientos civiles durante los años '50 y '60, se vio obligado a viajar y trasladó su residencia a menudo. Vivió en Brasil, en las provincias de Entre Ríos y Rosario de Argentina y en Montevideo (Uruguay). En 1870, al fracasar una revolución, tuvo que volver a Brasil. Dos años después, gracias a una amnistía que paró la violencia, pudo volver al país.
El 28 de noviembre de 1872, el diario "La República" anunció la salida de "El Gaucho Martín Fierro" y, en diciembre, lo editó la imprenta La Pampa.
Este poema de género gauchesco se convirtió en la pieza literaria del más genuino folclore argentino y fue traducido a numerosos idiomas.
El libro es considerado la culminación de la llamada "literatura gauchesca" y es una de las grandes obras de la literatura argentina. En él, Hernández rinde homenaje al gaucho, quien aparece en su ser, en su drama cotidiano, en su desamparo, en sus vicisitudes y con sus bravuras.
Su inesperado éxito entre los habitantes de la campaña lo llevó en 1879 a continuarlo con "La vuelta de Martín Fierro", edición ilustrada por Carlos Clérice.
En 1881, publicó su obra "Instrucción del Estanciero". El 21 de octubre de 1886 murió en su quinta de Belgrano. Sus últimas palabras fueron: "Buenos Aires... Buenos Aires...".
Descargar el Libro en PDF: http://www.biblioteca.org.ar/libros/155605.pdf
El gaucho Martín Fierro en la voz de Juan José Güiraldes sobrino de Ricardo Güiraldes , ademas de defensor fue un difusor del Tradicionalismo ,Presidente Fundador de La "confederación Gaucha" también fue Militar (Comodoro) entre otras cosas , decía: "los hombres hacen hoy la tradición de mañana". Falleció a los 86 años en el 2003.
si quiere comprar la versión en cd aquí: http://www.confederaciongaucha.com.ar...
Consultas por discos:
Email o Correo: correo@confederaciongaucha.com.ar
Primer libro de Jose Hernandez "El Gaucho Martin Fierro".
Sobre el autor del Martín Fierro:
José Hernández ( José Rafael Hernández ) Hijo de don Rafael Hernández y de doña Isabel Pueyrredón, nació el 10 de noviembre de 1834 en la chacra de su tío, Don Juan Martín de Pueyrredón, antiguo Caserío de Pedriel, hoy convertida en el Museo José Hernández (Partido de San Martín).
Este argentino nativo expresó diferentes talentos a lo largo de su vida: fue poeta, periodista, orador, comerciante, contador, taquígrafo, estanciero, soldado y político.
Comenzó a leer y escribir a los cuatro años y luego asistió al colegio de don Pedro Sánchez.
En 1843, cuando su madre falleció, su padre, que era capataz en la estancias de Rosas, lo llevó a vivir al campo por recomendación médica, ya que, a pesar de su juventud, se encontraba enfermo.
En el entorno campestre, José Hernández tomó contacto con gauchos e indios. Debido a su proximidad con ellos, tuvo la oportunidad de conocer sus costumbres, su mentalidad, su lenguaje y su cultura. Aprendió a quererlos, a admirarlos, a comprenderlos, y también, a entender sus dificultades en la vida cotidiana.
En marzo de 1857, poco después de fallecer su padre --quien fue fulminado por un rayo-, se instaló en la ciudad de Paraná. Allí, el 8 de junio de 1859, contrajo matrimonio con Carolina González del Solar. Tuvieron siete hijos.
Inició su labor periodística en el diario "El Nacional Argentino", con una serie de artículos en los que condenaba el asesinato de Vicente Peñaloza. En 1863 estos artículos fueron publicados como libro bajo el título "Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza".
En el orden legislativo se desempeñó como diputado, y luego, como senador de la provincia de Buenos Aires. Tomó parte activa con Dardo Rocha en la fundación de La Plata y, siendo presidente de la Cámara de Diputados, defendió el proyecto de federalización por el que Buenos Aires pasó a ser la capital del país.
En 1869 fundó el diario "El Río de la Plata", en cuyas columnas defendió a los gauchos y denunció los abusos cometidos por las autoridades de la campaña. También fundó el diario "El Eco" de Corrientes, cuyas instalaciones fueron destruidas por adversarios políticos. Colaboró además en los periódicos "La Reforma Pacífica", órgano del Partido Reformista, "El Argentino", de Paraná y "La Patria", de Montevideo.
En el orden militar actuó en San Gregorio, en El Tala e intervino en las batallas de Pavón y de Cepeda. Luchó además junto a López Jordán en Entre Ríos.
Debido a los continuos enfrentamientos civiles durante los años '50 y '60, se vio obligado a viajar y trasladó su residencia a menudo. Vivió en Brasil, en las provincias de Entre Ríos y Rosario de Argentina y en Montevideo (Uruguay). En 1870, al fracasar una revolución, tuvo que volver a Brasil. Dos años después, gracias a una amnistía que paró la violencia, pudo volver al país.
El 28 de noviembre de 1872, el diario "La República" anunció la salida de "El Gaucho Martín Fierro" y, en diciembre, lo editó la imprenta La Pampa.
Este poema de género gauchesco se convirtió en la pieza literaria del más genuino folclore argentino y fue traducido a numerosos idiomas.
El libro es considerado la culminación de la llamada "literatura gauchesca" y es una de las grandes obras de la literatura argentina. En él, Hernández rinde homenaje al gaucho, quien aparece en su ser, en su drama cotidiano, en su desamparo, en sus vicisitudes y con sus bravuras.
Su inesperado éxito entre los habitantes de la campaña lo llevó en 1879 a continuarlo con "La vuelta de Martín Fierro", edición ilustrada por Carlos Clérice.
En 1881, publicó su obra "Instrucción del Estanciero". El 21 de octubre de 1886 murió en su quinta de Belgrano. Sus últimas palabras fueron: "Buenos Aires... Buenos Aires...".
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