lunes, 8 de agosto de 2016

Omar Moreno Palacios - Oración y Guitarra - Letra y video

Omar Moreno Palacios autor de:
Oración y Guitarra - Milonga
Compañera de huellas y de vida
confidente en las malas y en las buenas
nada hay nuevo en tu mundo y en el mio
creciste en la tierra de mi tierra
y ya es viejo en tu mundo y en el mio
que dormirá en la cuna de tierra de tu tierra
En agoreras noches de hastío
la soledad me invade el alma entera
y en el silencio tus notas cristalinas
endulzan a mi canto con goteras
y en el silencio tus notas cristalinas
son arpegios de luz que se enponcho de tinieblas
Verás rejas sonoras con tu ojo vacio
lagrimea el llanto de mi alma
y salen enlutadas mis canciones
como cuervos en rosarios de esperanzas
y salen enlutadas mis canciones
como potros de angel suaves y mojadas
Manantial de abrevar desilusiones
pulperia que alcoholizo la esperanza
silencio sepulcral de una capilla
azufrando los diablos pa’ mañana
silencio sepulcral de una capilla
cuando elevo en su altar una preglaria
Llora guitarra llora ,porque el dolor
porque el dolor , en tu madera se hace oración
y por eso te pregunto: ¿guitarra que tengo yo?
Letra transcrita por mi.

lunes, 1 de agosto de 2016

La Poesia de Lauro Viana



La guitarra de los gauchos

Como en el aforismo emersoniano
el gaucho no era más
que la mitad de sí mismo
la otra mitad era su guitarra

parco en palabras
esculpía en ritmo sus emociones
y las lanzaba por su boca

reconcentrado y profundo
como esos pozos que acuñan
monedas de cielo
allá en la hondura

para mirarse por dentro
se asomaba a ella como a un brocal
y a la cincha de sus cuerdas
se baldeaba pico afuera

así pulsándola
se pulsaba las propias entrañas

de ella sacaba flores
para las trenzas de su china
y hasta estrellarse con ellas
la noche del chiripá

romántico como era
nacía con una rasguera de guitarras
galopándole en la sangre
la guitarra era arrullo
sobre su rústica cuna

y cuando la adolescencia
le prestaba a su figura
la pincelada del bozo sobre el labio

la guitarra
era la primera mujer
que ceñía entre sus brazos
con ella contra el pecho
inauguraba sus actitudes de hombre

por eso amaba tanto los payadores
se hundía entre sus guitarras
como en una cueva de milagrerías
y afloraba desde ella
como desde una selva
la cabeza resonante de ritmos
y el alma estremecida de alas

todos los personajes más representativos
de la estirpe gaucha
los que podríamos llamar
los arquetipos de la raza
desde Santos Vega
hasta Don Segundo Sombra
pasando por Juan Cuello
Martín Fierro y Juan Moreira
fueron guitarreros y peleadores

no hay historias de gauchos flojos
es que para el gaucho
el hombre no valía
sino como afirmación de lucha
de ahí que alguna de las creaciones
de su guitarra primitiva
fueran exhaltación al coraje




El malambo

el malambo se baila contrapunteando
escenario lógico: la pulpería

suelta la guitarra su ritmo bravío

de la guitarra se contagian
las rodajas de las espuelas
cuyos pinchos lo inoculan al piso de tierra
que enardecido por la inyección
y acobardado por los pinchazos
se rebela y quiere irse, alzándose en polvareda

la atención religiosa del auditorio
tonifica los músculos del bailarín

la misma pulpería se asoma al espectáculo
por la pupila dorada de la botella de caña
que tiembla en el mostrador

el bailarín
en un alarde imposible de agilidad
zapatea avanzando y retrocediendo
con pasos cortos y precisos
fintea con las espuelas
como para despistar de sus intenciones
a un rival imaginario

arranca
zapatea avanzando
y sobre las barbas mismas del contrincante
remata la mudanza de un staccato con brío
como si quisiera
remacharse al piso
para hacerle pata ancha a una embestida

pero el malambo va más allá
hay mudanzas en que el bailarín
sale al medio cuchillo en mano
y al compás de la música
lo va chairando en la bota

y otras en que lo clava en el piso
y le zapatea alrededor
como en un grito salvaje de adoración

enfrenta la liturgia al terminar
la copa de caña que le valió la proeza
es como un cáliz que se alza
en la noche de coraje



La Cifra


la cifra en cuyo galope heroico
siguió acuchillando el aire
con el grito engallado de las primas
y el rumor tumultuoso de las bordonas

la misma tragedia enorme
que ardió en el refucilo de los aceros
y vibró en el tronar de los trabucos

cuando en pos de una bandera
que el viento estaqueaba
contra la luz del cielo
llevando la muerte jineteando
en el filo de los corvos

y la victoria encandilada
en el filo de las moharras
cruzó cargando la montonera gaucha
sobre el silencio verde de la llanura
percudida
por los clarinazos enronquecidos
de putear coraje

la cifra se usaba también
para cantar de contrapunto
o para acompañar historias
o relatos de sucedidos
enancados en ellos
iban estirando los pagos
las mentas de los matreros
y llegaban a los confines
a horrorizar las ranchadas
los estragos del malón

la cifra fue el mester de juglaría
en que se cantó gesto a gesto
toda la epopeya que la raza
hilvanó a coraje limpio

para el gaucho
el hombre no valía
sino como afirmación de lucha
y de ahí
que ninguno de los personajes de su literatura
se moviera en la naturaleza
sino que mas bien
se revolvía entre sus instintos


Vidalita

Pero es en la vidalita
donde la guitarra de los gauchos
se sale de entre la caja
baila sobre la llanura
se emponcha de sol
mira alrededor
y descubre el paisaje
intuye el arte
y se hace pintora
y aunque no ahonda en la naturaleza
nos da por lo menos
su reflejo
la vidalita
es auténtica pena india
que parece pintara
describiera, comentara musicalmente
toda la enorme tristeza
toda la angustia infinita
en que se abisma la pampa
desde que
horrorizados de su desolación
la dejaron abandonada
para siempre los horizontes



El Estilo

Como una vieja tranquera
galvanizada de adioses
toda enmohecida de ausencias
que vuelve a abrirse
una tarde aceitada de regresos

se abrió la guitarra gaucha
como una ventana al cielo
cuando del fondo mismo de las edades
haciendo pie en el ancestro
se le asomaron las albricias
de un mundo nuevo
y así nació
el estilo

como otra guitarra
con bordonas de sangre
vibrando entre sus manos
acordara su temple a sus ardores
pulsó el gaucho ahora a una mujer

y descubrió el amor

no el amor que bramara en su instinto
sino el amor que sube de la entraña
y se hace humedad en los ojos
silencio en las bocas
adoración en las frentes
y al enfrentarnos los pechos
nos va prendiendo las almas
como con broches de luz

y en el rogar forastero
del estilo quejumbroso
va su amor esperanzado
como un cachorrito ciego
aullando sobre los rastros
de la mujer de sus sueños

es en el estilo
profundo de hondura psicológica
donde la guitarra de los gauchos
raya a la mayor altura

en él
en sus cuerdas afinadas
de urgencia inédita
palpita en potencia lo eterno

el estilo es el canto de la raza
reclamando el nido tibio
donde empollar la nidada
que ha de cumplirse en el tiempo

el estilo es el grito del institnto
sutilizado en lamento

el estilo
llora ausencias de mujer


La Milonga

Amenizando las veladas de los descansos
bajo las constelaciones
al resplandor de la llama
con hipo de los candiles
que jadeando junto a la carreta
como en un cansancio de mil leguas
borroneaban de luz la oscuridad
llegó la guitarra al pueblo

pero desertó enseguida

se ahogaba entre los horizontes rotos
le lloraban los estilos
nostalgia de campo abierto
le dolían los malambos
embrujados de nazarenas

se refugió en el arrabal
aledaño a la llanura

desde allí
se asomaba al mostrador de los boliches
a respirar inmensidad
o salía de las tertulias borrosas
a refrescarse de atardeceres gauchos
a esa hora en que la noche recoge las estrellas
y allá atrás del horizonte
las va pasando a degüello
para ensangrentar la aurora

y como el hijo del gaucho
sin dejar de ser gaucho
dio en el compadre
sin dejar de ser gaucha la guitarra
se hizo orillera

por su gestión estética
para arrimar en el tiempo
se injertó de presente
y así retoñó
la milonga

esa garúa musical con que los payadores
amasaron el barro pampa de sus cachorros líricos
y a cuyo ritmo fácil
en los contrapuntos
se cruzaban de un viaje los temas

claro
con dos arpegios engallados a un ritmo
se componía una milonga sencilla
sencilla y aguantadora
como para meterle con todas las cuerdas
y hasta que las velas no ardan

como le metía el negro gabino
en cuyos dedos la milonga fue toque de carga
como fue también
astro preponderante en la noche
el revés de su frente
estrellada por dentro



El Tango

La guitarra
imbuida en los idilios románticos del suburbio
se enmaridó al acordeón
porque una noche
medio ebria de habaneras
quien sabe qué cosa le deslizó en las clavijas

y convertida en proletaria
conchabada en los boliches
o contratada en los bailes
fue mucho tiempo con él
estrellando de rancheras las noches del arrabal
hasta que
grávida de sones nuevos
le llegó el trance obligado
y un día
de entre sus cuerdas tendió sus alas
el tango

cristalización de cosmopolitismo
que amalgama entre su urdimbre
la bravura de las jotas
las impostaciones de la canzoneta

la alegría ingenua
como de percal floreado de la tarantela
las cadencias estiradas
como ponchos al viento de las vidalitas

la tristeza como de gauchos
en el atardecer de los estilos
el adiós que me voy llorando de las vidalas
y el a ver quién me pisa
el poncho de las milongas

pero de la misma manera como en el individuo
por encima de los caracteres asimilados en la cultura
suele primar absoluto
el sacudón del instinto
así también
dominando sobre todo
el conjunto de armonías nuevas
el viejo coraje racial se enseñorea
único
en ese su ritmo bravío
que fija en los cuerpos actitudes procaces
y clava en las miradas carteles de provocación

el tango es el evangelio rojo
de los nazarenos de la puñalada
que andaban por la vida rezando
en sus guitarras sangrientas
padres nuestros al culto de la hombría

el tango es el lenguaraz
que traduce la profunda pena
de todos los tristes
que no saben llorar

en él llora el dolor de la madre
por el hijo que está en cama
por el mirar soslayado de desvíos inminentes
de unos ojos rantifusos
y gime la tragedia
de la sirvientita criada guacha
a quien un día
tal vez por equivocación
le trajo un hijo la cigüeña

el tango es la marsellesa
en que ruge sus dolores el suburbio
o es como un viento imenso
que inflando las almas
las revienta en un gesto requintado de hombría
cuando el taita del arrabal echa adelante su instinto
y arranca de la cintura para escoltar la bravata
su vieja daga de guapo
afilada de coraje


jueves, 2 de junio de 2016

LETRA : Pateando el estribo - Milonga - autor Omar M. Palacios

Pateando el estribo-Milonga - autor Omar M. Palacios

Sí, señores, ¡soy surero!
desde el garrón a las clinas;
un panal para las chinas,
espadaña del nutriero.
Cantor y serenatero,
pájaro de alas inquietas;
traqueteao como chancleta
con esperencia crotera,
di'antigua estirpe guerrera,
dimana mi papeleta.

Hijo de Dios: imperfecto.
Rindo culto a la amistad,
el bronce de la verdad
entropilla los afectos.
Deshecho cualquier proyecto
obsecuente, adulador;
con reboque de señor
disimulando el carancho:
por limpio que sea el chancho,
siempre es chancho y tiene olor.

Dulce guitarra española
como carne de bagual;
donde canta este zorzal,
las calandrias hacen cola.
Se atropellan las chingolas
po'el asunto 'e las cuestiones;
los cuervos y lechuzones
me quisieran desplumar,
y ¡qué apuro por cantar
le ha dentrao a los gorriones...!

Aprendí en los redomones
si hace frío y es temprano:
ser precavido, liviano
y dispuesto a los garrones.
Entre matungos sobones
que no gatillan las patas
la dignidad se abarata
y se empieza a desteñir.
No es cuestión de confundir
retreta con serenata.

Astuto como indio herido
pa' mezquinar la persona,
a la mentira embrollona
en un mundo confundido.
Soy de raíz definido,
con flores y con espinas
y mi conciencia Argentina
no es chicharrón de vizcacha;
y tampoco oveja guacha
que la corren las gallinas.

Y ya pego la sentada
pa' corcoviar al descuido:
una torcida, un quejido
y el estribo, una patada.
Tengo cuchilla afilada
en la zurda, poncho fino
pa' cualquier bicho dañino
sea de adentro o de ajuera,
¡y no tengo más bandera
que el pabellón Argentino!

¡Charlatanes de cocina,
me tienen medio pasao!
y bastante repugnao
señores de cartulina:
el veneno que camina,
el mediocre, el resentido,
el ventajero, el bandido,
orejeando los barullos
que anda a salto de yuyo
como el cuis: a los chillidos.

Y me molesta el bocón:
puro jarabe de pico
manejados del hocico
como toros de galpón;
son frágiles de opinión
cuando la taba es culera.
Pero de cualquier manera,
como se han puesto baqueanos,
se le revalsan las manos
recorriendo las tramperas.

Mi hermano, herido en el ala,
es un tigre que tranquea
pero a ese naide lo arrea
con un rebenque de chala.
Cuando la patria echó mala
dio la sangre sin cumplido;
en las buenas abstraído,
como daga amojosada,
pero cuidao la patada
del mancarrón distraído.

Los facones caroneros,
las boleadoras, el lazo,
lanzas, sable, trabucazo
tosiendo los entreveros;
lobunos, gateaos, overos,
se jugaban escarciando,
el tiempo de andar patiando
tan solo para un rodeo
cada gaucho es un museo
con las armas descansando.

¡M'echo tierra sobre el lomo!
igual que el toro empacao
el musculo amartillao
y el aspa con varios plomos.
Si yo fuera mayordomo
de mi país, a lo ancho,
pondría guardacaranchos;
y a lo largo: curanderas;
un sapo en cada bichera
y un chiquero pa los chanchos!  

CLAUDIO AGRELO


Reseña biografica de Claudio Agrelo:

Nació en Buenos Aires el 14 de Noviembre de 1957, en el seno de una tradicional familia de criollos, y descendiente de artistas destacados, a modo de ejemplo se podría mencionar que es sobrino nieto de Don Juan Alais, primer Compositor y Guitarrista Argentino que interpretó Música Criolla en el Teatro Colón de Buenos Aires.
Su formación musical es netamente intuitiva, con el instrumento que lo acompaña a través de toda su vida, que es la Guitarra, destacándose no sólo por la interpretación personal de temas de variados autores, sino también por la autoría que aquilató a través de los años, con un estilo totalmente propio, personalizado e identificable. Entre sus obras se encuentran la Mazurca “Changa Noble”, la Ranchera “Vivo Como Canto”, la Milonga “Destino Trovero” y más.
Con apenas 15 años de edad comenzó su carrera artística con actuaciones en distintos programas radiales, como “Un Alto en la Huella” del recordado Miguel Franco; a partir de 1981 ocupó un espacio estable en “Folklore en 870” el programa de Horacio Alberto Agnese por Radio Nacional, durante cinco años. Claudio Agrelo es Padrino del programa radial “Hablando de Tradición” que creara y condujera durante tantos años el recordado Osvaldo Basteiro.
Durante los años 1987 y 1988 se presentó en los programas televisivos de Canal 2 “El Fogón de Argentino Luna” y por Canal 8 de Mar del Plata “El Vasco” de Víctor Abel Jiménez.
Su primera grabación data de 1983 y lleva por título “Tirando en Yunta”, continuando en 1984 en la empresa discográfica ECOSON con “Como Yo lo Siento” y “Desvelos”; a partir de allí desarrolla una carrera artística por distintos escenarios, que lo lleva a recorrer todo el país. A modo de ejemplo se pueden citar como actuaciones destacadas la del año 1995 en que fue Ganador Solista Masculino representando a la Provincia de Buenos Aires en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María (Córdoba); también fue ganador destacado en el Festival de la Juventud Gaucha en la Provincia de Salta.
Claudio Agrelo es autor de una Marcha dedicada al Héroe de la Patria General Martín Miguel de Güemes, titulada “Glorioso General”, que presentó en Salta en 1996 y que se encuentra registrada en el Registro de Marchas Nacionales y que el Regimiento de Caballería Ligero 5 “General Güemes” con asiento en la Ciudad de Salta y conocido como “Los Infernales de Güemes” adoptó como Marcha Representativa, para ser utilizada en los desfiles militares y fiestas patrióticas.
Claudio Agrelo es Socio Protector del Círculo Criollo El Rodeo de Puente Márquez; fue nombrado “Infernal Honorario” por el RCL5 “General Güemes” de Salta; y fue premiado por dos años consecutivos con el Premio Santos Vega a la Tradición Nacional como Mejor Cantor Solista en los años 2005 y 2006.
En el año 2005 Claudio Agrelo fue nominado a los Premios Gardel a la Música que entrega CAPIF, en los rubros “Mejor Album Artista Masculino de Folklore” por su CD “Vivo Como Canto”; y “Canción del Año” por su tema “Vivo Como Canto”. En 2006 obtuvo la distinción Castro Cambón que entrega la Biblioteca del mismo nombre. En 2008 fue convocado para los Paradigmas que se emite por Radio Nacional Folklórica. En marzo del 2009 se le entrega una mención especial en reconocimiento a la trayectoria, al aporte de la cultura morenense… “Florencia Molina Campos”.
Claudio Agrelo se ha presentado en importantes escenarios a lo largo y ancho del país, como en la Fiesta del Ternero en Ayacucho, la Fiesta Provincial del Caballo en Bragado, la Fiesta Provincial de las Llanuras en Coronel Dorrego, en el espectáculo “Argentina en Luján”, en la Sociedad Rural Argentina de Palermo, en la Sociedad Rural de Pergamino, en la Sociedad Rural de Las Flores, y en Pehuajó entre tantos otros lugares.
En la actualidad Claudio Agrelo cuenta con 22 Grabaciones Profesionales y más de 30 Años de trayectoria por la Huella de la Tradición Argentina. Pateando el estribo- autor Omar M. Palacios
Sí, señores, ¡soy surero!
desde el garrón a las clinas;
un panal para las chinas,
espadaña del nutriero.
Cantor y serenatero,
pájaro de alas inquietas;
traqueteao como chancleta
con esperencia crotera,
di'antigua estirpe guerrera,
dimana mi papeleta.

Hijo de Dios: imperfecto.
Rindo culto a la amistad,
el bronce de la verdad
entropilla los afectos.
Deshecho cualquier proyecto
obsecuente, adulador;
con reboque de señor
disimulando el carancho:
por limpio que sea el chancho,
siempre es chancho y tiene olor.

Dulce guitarra española
como carne de bagual;
donde canta este zorzal,
las calandrias hacen cola.
Se atropellan las chingolas
po'el asunto 'e las cuestiones;
los cuervos y lechuzones
me quisieran desplumar,
y ¡qué apuro por cantar
le ha dentrao a los gorriones...!

Aprendí en los redomones
si hace frío y es temprano:
ser precavido, liviano
y dispuesto a los garrones.
Entre matungos sobones
que no gatillan las patas
la dignidad se abarata
y se empieza a desteñir.
No es cuestión de confundir
retreta con serenata.

Astuto como indio herido
pa' mezquinar la persona,
a la mentira embrollona
en un mundo confundido.
Soy de raíz definido,
con flores y con espinas
y mi conciencia Argentina
no es chicharrón de vizcacha;
y tampoco oveja guacha
que la corren las gallinas.

Y ya pego la sentada
pa' corcoviar al descuido:
una torcida, un quejido
y el estribo, una patada.
Tengo cuchilla afilada
en la zurda, poncho fino
pa' cualquier bicho dañino
sea de adentro o de ajuera,
¡y no tengo más bandera
que el pabellón Argentino!

¡Charlatanes de cocina,
me tienen medio pasao!
y bastante repugnao
señores de cartulina:
el veneno que camina,
el mediocre, el resentido,
el ventajero, el bandido,
orejeando los barullos
que anda a salto de yuyo
como el cuis: a los chillidos.

Y me molesta el bocón:
puro jarabe de pico
manejados del hocico
como toros de galpón;
son frágiles de opinión
cuando la taba es culera.
Pero de cualquier manera,
como se han puesto baqueanos,
se le revalsan las manos
recorriendo las tramperas.

Mi hermano, herido en el ala,
es un tigre que tranquea
pero a ese naide lo arrea
con un rebenque de chala.
Cuando la patria echó mala
dio la sangre sin cumplido;
en las buenas abstraído,
como daga amojosada,
pero cuidao la patada
del mancarrón distraído.

Los facones caroneros,
las boleadoras, el lazo,
lanzas, sable, trabucazo
tosiendo los entreveros;
lobunos, gateaos, overos,
se jugaban escarciando,
el tiempo de andar patiando
tan solo para un rodeo
cada gaucho es un museo
con las armas descansando.

¡M'echo tierra sobre el lomo!
igual que el toro empacao
el musculo amartillao
y el aspa con varios plomos.
Si yo fuera mayordomo
de mi país, a lo ancho,
pondría guardacaranchos;
y a lo largo: curanderas;
un sapo en cada bichera
y un chiquero pa los chanchos!  

domingo, 10 de abril de 2016

La vuelta de Martín Fierro en la Voz de Juan José Güiraldes acompañado con Guitarra

Relato en la voz de Juan José Güiraldes sobrino de Ricardo Güiraldes , ademas de defensor fue un difusor del Tradicionalismo ,Presidente Fundador de La "confederación Gaucha" también fue Militar (Comodoro) entre otras cosas , decía: "los hombres hacen hoy la tradición de mañana". Falleció a los 86 años en el 2003. si quiere comprar la versión en cd aquí: http://www.confederaciongaucha.com.ar... Consultas por discos: Email o Correo: correo@confederaciongaucha.com.ar Libro de Jose Hernandez "La vuelta de Martín Fierro". Relato en la voz de Juan José Güiraldes sobrino de Ricardo Güiraldes , ademas de defensor fue un difusor del Tradicionalismo ,Presidente Fundador de La "confederación Gaucha" también fue Militar (Comodoro) entre otras cosas , decía: "los hombres hacen hoy la tradición de mañana". Falleció a los 86 años en el 2003. si quiere comprar la versión en cd aquí: http://www.confederaciongaucha.com.ar... Consultas por discos: Email o Correo: correo@confederaciongaucha.com.ar Sobre el autor del Martín Fierro: José Hernández ( José Rafael Hernández ) Hijo de don Rafael Hernández y de doña Isabel Pueyrredón, nació el 10 de noviembre de 1834 en la chacra de su tío, Don Juan Martín de Pueyrredón, antiguo Caserío de Pedriel, hoy convertida en el Museo José Hernández (Partido de San Martín). Este argentino nativo expresó diferentes talentos a lo largo de su vida: fue poeta, periodista, orador, comerciante, contador, taquígrafo, estanciero, soldado y político. Comenzó a leer y escribir a los cuatro años y luego asistió al colegio de don Pedro Sánchez. En 1843, cuando su madre falleció, su padre, que era capataz en la estancias de Rosas, lo llevó a vivir al campo por recomendación médica, ya que, a pesar de su juventud, se encontraba enfermo. En el entorno campestre, José Hernández tomó contacto con gauchos e indios. Debido a su proximidad con ellos, tuvo la oportunidad de conocer sus costumbres, su mentalidad, su lenguaje y su cultura. Aprendió a quererlos, a admirarlos, a comprenderlos, y también, a entender sus dificultades en la vida cotidiana. En marzo de 1857, poco después de fallecer su padre --quien fue fulminado por un rayo-, se instaló en la ciudad de Paraná. Allí, el 8 de junio de 1859, contrajo matrimonio con Carolina González del Solar. Tuvieron siete hijos. Inició su labor periodística en el diario "El Nacional Argentino", con una serie de artículos en los que condenaba el asesinato de Vicente Peñaloza. En 1863 estos artículos fueron publicados como libro bajo el título "Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza". En el orden legislativo se desempeñó como diputado, y luego, como senador de la provincia de Buenos Aires. Tomó parte activa con Dardo Rocha en la fundación de La Plata y, siendo presidente de la Cámara de Diputados, defendió el proyecto de federalización por el que Buenos Aires pasó a ser la capital del país. En 1869 fundó el diario "El Río de la Plata", en cuyas columnas defendió a los gauchos y denunció los abusos cometidos por las autoridades de la campaña. También fundó el diario "El Eco" de Corrientes, cuyas instalaciones fueron destruidas por adversarios políticos. Colaboró además en los periódicos "La Reforma Pacífica", órgano del Partido Reformista, "El Argentino", de Paraná y "La Patria", de Montevideo. En el orden militar actuó en San Gregorio, en El Tala e intervino en las batallas de Pavón y de Cepeda. Luchó además junto a López Jordán en Entre Ríos. Debido a los continuos enfrentamientos civiles durante los años '50 y '60, se vio obligado a viajar y trasladó su residencia a menudo. Vivió en Brasil, en las provincias de Entre Ríos y Rosario de Argentina y en Montevideo (Uruguay). En 1870, al fracasar una revolución, tuvo que volver a Brasil. Dos años después, gracias a una amnistía que paró la violencia, pudo volver al país. El 28 de noviembre de 1872, el diario "La República" anunció la salida de "El Gaucho Martín Fierro" y, en diciembre, lo editó la imprenta La Pampa. Este poema de género gauchesco se convirtió en la pieza literaria del más genuino folclore argentino y fue traducido a numerosos idiomas. El libro es considerado la culminación de la llamada "literatura gauchesca" y es una de las grandes obras de la literatura argentina. En él, Hernández rinde homenaje al gaucho, quien aparece en su ser, en su drama cotidiano, en su desamparo, en sus vicisitudes y con sus bravuras. Su inesperado éxito entre los habitantes de la campaña lo llevó en 1879 a continuarlo con "La vuelta de Martín Fierro", edición ilustrada por Carlos Clérice. En 1881, publicó su obra "Instrucción del Estanciero". El 21 de octubre de 1886 murió en su quinta de Belgrano. Sus últimas palabras fueron: "Buenos Aires... Buenos Aires...". Descargar el Libro en PDF: http://www.biblioteca.org.ar/libros/155605.pdf

El gaucho Martín Fierro en la Voz de Juan José Güiraldes acompañado con Guitarra

El gaucho Martín Fierro en la voz de Juan José Güiraldes sobrino de Ricardo Güiraldes , ademas de defensor fue un difusor del Tradicionalismo ,Presidente Fundador de La "confederación Gaucha" también fue Militar (Comodoro) entre otras cosas , decía: "los hombres hacen hoy la tradición de mañana". Falleció a los 86 años en el 2003. si quiere comprar la versión en cd aquí: http://www.confederaciongaucha.com.ar... Consultas por discos: Email o Correo: correo@confederaciongaucha.com.ar Primer libro de Jose Hernandez "El Gaucho Martin Fierro". Sobre el autor del Martín Fierro: José Hernández ( José Rafael Hernández ) Hijo de don Rafael Hernández y de doña Isabel Pueyrredón, nació el 10 de noviembre de 1834 en la chacra de su tío, Don Juan Martín de Pueyrredón, antiguo Caserío de Pedriel, hoy convertida en el Museo José Hernández (Partido de San Martín). Este argentino nativo expresó diferentes talentos a lo largo de su vida: fue poeta, periodista, orador, comerciante, contador, taquígrafo, estanciero, soldado y político. Comenzó a leer y escribir a los cuatro años y luego asistió al colegio de don Pedro Sánchez. En 1843, cuando su madre falleció, su padre, que era capataz en la estancias de Rosas, lo llevó a vivir al campo por recomendación médica, ya que, a pesar de su juventud, se encontraba enfermo. En el entorno campestre, José Hernández tomó contacto con gauchos e indios. Debido a su proximidad con ellos, tuvo la oportunidad de conocer sus costumbres, su mentalidad, su lenguaje y su cultura. Aprendió a quererlos, a admirarlos, a comprenderlos, y también, a entender sus dificultades en la vida cotidiana. En marzo de 1857, poco después de fallecer su padre --quien fue fulminado por un rayo-, se instaló en la ciudad de Paraná. Allí, el 8 de junio de 1859, contrajo matrimonio con Carolina González del Solar. Tuvieron siete hijos. Inició su labor periodística en el diario "El Nacional Argentino", con una serie de artículos en los que condenaba el asesinato de Vicente Peñaloza. En 1863 estos artículos fueron publicados como libro bajo el título "Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza". En el orden legislativo se desempeñó como diputado, y luego, como senador de la provincia de Buenos Aires. Tomó parte activa con Dardo Rocha en la fundación de La Plata y, siendo presidente de la Cámara de Diputados, defendió el proyecto de federalización por el que Buenos Aires pasó a ser la capital del país. En 1869 fundó el diario "El Río de la Plata", en cuyas columnas defendió a los gauchos y denunció los abusos cometidos por las autoridades de la campaña. También fundó el diario "El Eco" de Corrientes, cuyas instalaciones fueron destruidas por adversarios políticos. Colaboró además en los periódicos "La Reforma Pacífica", órgano del Partido Reformista, "El Argentino", de Paraná y "La Patria", de Montevideo. En el orden militar actuó en San Gregorio, en El Tala e intervino en las batallas de Pavón y de Cepeda. Luchó además junto a López Jordán en Entre Ríos. Debido a los continuos enfrentamientos civiles durante los años '50 y '60, se vio obligado a viajar y trasladó su residencia a menudo. Vivió en Brasil, en las provincias de Entre Ríos y Rosario de Argentina y en Montevideo (Uruguay). En 1870, al fracasar una revolución, tuvo que volver a Brasil. Dos años después, gracias a una amnistía que paró la violencia, pudo volver al país. El 28 de noviembre de 1872, el diario "La República" anunció la salida de "El Gaucho Martín Fierro" y, en diciembre, lo editó la imprenta La Pampa. Este poema de género gauchesco se convirtió en la pieza literaria del más genuino folclore argentino y fue traducido a numerosos idiomas. El libro es considerado la culminación de la llamada "literatura gauchesca" y es una de las grandes obras de la literatura argentina. En él, Hernández rinde homenaje al gaucho, quien aparece en su ser, en su drama cotidiano, en su desamparo, en sus vicisitudes y con sus bravuras. Su inesperado éxito entre los habitantes de la campaña lo llevó en 1879 a continuarlo con "La vuelta de Martín Fierro", edición ilustrada por Carlos Clérice. En 1881, publicó su obra "Instrucción del Estanciero". El 21 de octubre de 1886 murió en su quinta de Belgrano. Sus últimas palabras fueron: "Buenos Aires... Buenos Aires...". Descargar el Libro en PDF: http://www.biblioteca.org.ar/libros/131056.pdf